El poder curativo y preventivo del ajo El poder curativo y preventivo del ajo

¿Es un mito o es verdad que comer un diente de ajo todos los días ayuda a combatir dolencias? Siga leyendo y descubrirá la respuesta a este interrogante.

¿Sabía que el ajo puede curar una gran serie de dolencias? Entre ellas, afecciones gastrointestinales, candidiasis, colesterol alto, dolor de oídos, infección urinaria, infecciones respiratorias, pie de atleta, presión alta, protección contra el cáncer, resfríos y gripe, sinusitis tiña, úlceras y verrugas. Por eso es tan apreciado. Sin embargo, además de saber sus efectos benéficos, también es importante tener en cuenta algunos consejos al comprarlo y consumirlo.

 

Al elegir el ajo, los bulbos de ajo deben ser regordetes, con dientes lisos y firmes. Almacénelos hasta dos meses en recipiente abierto, en una despensa fresca y bien ventilada; no los refrigere. Los dientes que presentan brotes son aptos para usar, aunque tendrán un sabor menos pronunciado. El brote se puede picar y cocinar junto con el ajo. Puesto que el secado altera los ingredientes activos del ajo fresco, no lo reemplace por ajo disecado en polvo cuando lo use con fines medicinales.

 

Comer cinco o más dientes de ajo al día puede dar como resultado acidez, flatulencia y molestias intestinales. Como el ajo ayuda a licuar la sangre, los pacientes que toman aspirina o medicamentos anticoagulantes, o las personas con problemas de coagulación, deberían consultar a su médico antes de consumir ajo en dosis medicinales. En casos raros, el ajo puede causar una reacción alérgica.

 

Componentes del ajo

Un bulbo de ajo es virtualmente un laboratorio químico de sustancias altamente volátiles. Debido a que es muy inestable, su efecto benéfico depende de que sea fresco, y de si fue aplastado, picado, masticado o cocido. Entre esas sustancias, hay compuestos de azufre, como los tiosulfinatos, responsables del aroma característico del ajo y de muchos de sus efectos. La capacidad del ajo para proteger el corazón fue atribuida a una sustancia química llamada S-alil cisteína.

Otro componente activo es la aliína. Cuando el diente de ajo ya fue triturado, aplastado o procesado, la aliína se convierte en alicina, que no resiste el calor de la cocción ni el ácido del estómago. Pero si se muerde el ajo fresco, la alicina (con todos sus beneficios) se absorbe rápidamente en la boca.

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Curación de las heridas. El ajo tiene acción antibacteriana, antimicrobiana y fungicida, lo cual lo convierte en un remedio casero muy bueno para curar heridas y pie de atleta y para eliminar lombrices.


Protección para el corazón. Cuando se come a diario, el ajo puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedad cardíaca en una proporción tan alta como el 76%. Esta hazaña milagrosa se lleva a cabo reduciendo moderadamente los niveles de colesterol (entre 5 y 10% en algunos estudios), haciendo la sangre más líquida y por lo tanto alejando la posibilidad de coágulos peligrosos, y al actuar como antioxidante. También parece que los compuestos de azufre que contiene el ajo pueden mantener a raya el cáncer, especialmente el de estómago y el colorrectal. Esos compuestos eliminan los carcinógenos antes de que puedan dañar el ADN celular, y las células cancerosas que llegaron a desarrollarse son obligadas a autodestruirse.

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