7 tips para concentrarse mejor 7 tips para concentrarse mejor

Concentrarse en una sola cosa es más productivo y saludable.

Nuestro mundo hiperactivo y apurado admira a las personas que realizan muchas actividades al mismo tiempo. Pero los científicos afirman que concentrarse en una sola cosa a la vez es más productivo, y mejor para nuestra salud.

Había destinado la tarde para ir al Museo Real de Ontario con mi esposa, Mehnaz, y nuestras dos hijas. Fue un paseo típico: Natasha, de tres años, observó asombrada los huesos de los dinosaurios, se probó un vestido de princesa y corrió por la cueva de los murciélagos. Aryana, la beba, se pasó la mayor parte del tiempo durmiendo en su cochecito.

Hacía un frío terrible y empezaba a nevar cuando corrimos al auto para volver a casa. Apenas arrancamos, Mehnaz y yo nos perdimos haciendo listas mentales de tareas pendientes: ¿Qué vamos a cocinar para la cena? ¿Necesitamos pañales o leche? ¿Cuál es la ruta más rápida para llegar a la casa? ¿Cuándo iba a responder esos llamados telefónicos y a escribir los artículos que había pospuesto y que tenía que entregar con urgencia?

Manejamos en medio de una fuerte nevada y un tráfico intenso, y nos detuvimos un par de veces en el camino. Cuando estuvimos dentro de la casa y empezamos a desvestir a las nenas, Mehnaz se dio cuenta de que nos habíamos olvidado de abrochar el cinturón de seguridad de la silla para bebé de Aryana.

Por suerte, no pasó nada malo ese día, y ahora revisamos tres o cuatro veces los cinturones de las niñas cada vez que subimos al auto. Sin embargo, fue un severo llamado de atención respecto a los errores potencialmente peligrosos que podemos cometer en cualquier instante cuando hacemos que nuestro cerebro se ocupe de varias cosas al mismo tiempo.

¿Quién no ha tenido uno de esos días en que encuentra su teléfono celular en el cajón de los cubiertos, la azucarera en la heladera y las llaves... perdidas ¿Dios sabe dónde?

Lo más probable es que eso pase porque uno está distraído realizando dos o más tareas a la vez. Y por mucho que la sociedad venere a las personas capaces de hacer varias cosas al mismo tiempo —como la supermamá que puede atender un llamado telefónico mientras prepara la cena, dobla la ropa recién lavada y ayuda a los chicos con sus tareas de la escuela—, la realidad biológica es que en los momentos más importantes (en el trabajo, al manejar el auto o cuando interactuamos con la familia) no podemos ocuparnos de varias tareas a la vez, por más que lo queramos o lo intentemos.

 


 

Tips para concentrarse

La mejor forma de concentrarse en una tarea es evitar las distracciones. Estos consejos lo ayudarán a poner plena atención en una sola cosa.

  • Si necesita un rato en silencio en la oficina, avise a sus colegas, cierre la puerta y desconecte la campanilla del teléfono de su escritorio y del celular.
  • Para evitar interrupciones constantes, establezca horas de reunión con aquellos colegas a los que necesite consultar frecuentemente.
  • Planear las tareas diarias, semanales y mensuales lo ayudará a concentrarse en ellas en orden de prioridad.
  • Revise sus mensajes telefónicos sólo en horas fijas (por ejemplo, a las 10 de la mañana, 2 de la tarde y 4 de la tarde), e informe de esta práctica a sus colegas, familiares y amigos en el contestador.
  • Ajuste el programa de su correo electrónico para que revise los mensajes cada hora en vez de cada minuto, o bien, desactive el programa (y otros, como el de mensajería instantánea) hasta que haya terminado la tarea.
  • Haga una revisión de sus actividades en intervalos de 15 minutos a lo largo de una semana para saber en qué tareas y momentos usted es productivo y en cuáles tiende a perder el tiempo.
  • Delegue tareas, y no sólo en la oficina. Haga que sus hijos pongan la mesa y laven después los platos para que mamá y papá no tengan que complicarse la vida con más trabajo al volver a casa.

 



El término “multitareas” surgió en el campo de la informática, y se refiere a la situación en que la unidad de procesamiento central cambia constantemente entre dos o más programas. Aunque durante siglos se ha discutido y estudiado la capacidad humana para realizar varias tareas a la vez, aún estamos lejos de llegar a una conclusión definitiva respecto a si podemos hacer eso o no y con cuánta eficacia.

 

Veamos una situación muy común en el trabajo: escribir un correo electrónico a un colega mientras estamos hablando por teléfono con otro. Al conversar, se interrumpen momentáneamente las habilidades necesarias para escribir (ortografía, gramática, mover los dedos por el teclado), y cuando nos concentramos en la computadora, perdemos el hilo de la conversación (lo que suele hacer que el colega en el teléfono pregunte: “¿Sigues ahí?”).

Así que, en realidad, no hacemos esas cosas simultáneamente. “Creemos estar realizando dos tareas a la vez, pero lo cierto es que hacemos una y luego la otra”, dice Pierre Jolicoeur, investigador canadiense especializado en ciencia cognitiva experimental en la Universidad de Montreal, Canadá, quien estudia la manera en que el cerebro se ocupa de varias tareas a la vez.

“Cambio de tarea” podría ser una descripción más precisa de lo que hacemos
, y aunque el cambio tal vez ocurra en fracciones de segundo, tiene un costo: la cantidad de tiempo que perdemos con cada cambio.

Es perfectamente posible, por supuesto, realizar con total éxito dos o más tareas al mismo tiempo. Cualquiera puede conversar por teléfono mientras se sirve una taza de café, pero si también intenta vigilar a los chicos y prepararles el desayuno, en su cerebro se forma un cuello de botella de información en espera de ser procesada, y probablemente termine por meter la azucarera en la heladera, quemar las tostadas y sin cuidar a los chicos.

“A medida que intentamos hacer cada vez más cosas y cada vez en menos tiempo, con frecuencia ocurre que cometemos errores sin darnos cuenta. Mis colegas y yo llamamos a esto ganar velocidad pero perder precisión”, señala Jolicoeur.

Renunciar a la precisión para ganar velocidad puede tener consecuencias desastrosas.
Pensemos en el manejo de un auto, tarea que nos exige procesar muchas señales visuales y auditivas complejas para transitar con seguridad: hay que cuidar la velocidad, escudriñar el camino para identificar peligros potenciales, mirar los espejos retrovisor y laterales, y procesar toda esa información mientras mantenemos el auto centrado en el carril. A esto hay que añadir otra carga de trabajo mental si hablamos por celular o con nuestros acompañantes, comemos o tomamos algo sin derramar nada, observamos el indicador del GPS y escuchamos la radio.

Procesar toda esa información extra puede resultar arriesgado e incluso mortal. En la lista de los candidatos a lo que llamaré el Premio al Conductor Peligrosamente Distraído del Año yo incluiría sin duda a una mujer de Ohio que fue acusada de poner en peligro la vida de su bebé después de que la vieron dándole de mamar y hablando por celular mientras manejaba. Otra mujer en Illinois no vio la luz roja de un semáforo porque se estaba pintando las uñas, y atropelló y mató a un motociclista.

Si bien son menos inmediatos que los de un accidente automovilístico, los efectos de realizar varias tareas a la vez pueden ser igual de dañinos para la salud a la larga. Sobrecargar el cerebro nos estresa, y en ningún lugar es más evidente que en el trabajo, donde se espera que hagamos muchas cosas al mismo tiempo. Mientras trabajamos, por ejemplo, en un informe importante, también debemos contestar llamados telefónicos, revisar mensajes electrónicos y hablar con los colegas o visitantes que entran de repente en nuestra oficina. Un estudio de empleados de Microsoft mostró que, tras cada interrupción, necesitaban 15 minutos en promedio para volver a concentrarse en tareas difíciles, como escribir programas de computación. Un estudio de la Universidad de Londres reveló que las distracciones por revisar mensajes electrónicos y contestar llamados telefónicos al mismo tiempo se tradujeron en una reducción temporal de 10 puntos en el cociente de inteligencia.

El hábito “multitareas” también puede afectar las relaciones personales, desde las más recientes (¿cuántas veces se ha olvidado inmediatamente del nombre de una persona a la que le acaban de presentar porque prestó más atención a lo que decía o a su ropa?) hasta las más preciadas. A todos nos ha ocurrido que algún ser querido, mientras nos revela sus sentimientos más profundos, de pronto nos dice: “¿Me estás escuchando?”

En conclusión, la clave es reconocer nuestras limitaciones como seres humanos. No hay razón alguna que nos impida doblar las toallas mientras conversamos por teléfono con un amigo, pero, ¿de verdad queremos arriesgarnos a manejar el auto sin que los chicos tengan abrochados los cinturones de seguridad? Por lo menos yo no quiero hacerlo.

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