9 pasos simples para mejorar su memoria 9 pasos simples para mejorar su memoria

Lea los siguientes consejos de especialistas para evitar los olvidos, que tantas veces nos alteran la rutina.

Cuando las personas mencionan que tienen mala memoria, suelen referirse a aquellos aspectos de la memoria que les permiten funcionar en el mundo: recordar citas, dónde dejaron las llaves del auto, ítems en una lista de tareas, plazos de entrega de trabajos e incluso información básica. Podemos tener serias dificultades cuando la memoria nos falla, en especial, si se trata de “recordar” acontecimientos futuros. A una mujer que se olvidó de enviar el pago del seguro médico la dieron de baja del plan. Ese traspié le costó muchísimo dinero de cuentas médicas sin cobertura. Por suerte, la mayoría de los lapsus de memoria son más benignos.

¿Quiere saber algunos trucos para evitar los olvidos?

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1. LLEVAR UN REGISTRO

Llaves, anteojos, teléfono celular, auto en una playa de estacionamiento; si no ha “perdido” uno de estos artículos el mes pasado, entonces, le está yendo de maravillas. Perder objetos es normal a cualquier edad, en especial si está bajo estrés. Uno pierde el rastro de las cosas porque el cerebro es increíblemente eficiente. Cuando uno realiza tareas de rutina, el cuerpo pasa a piloto automático. Supongamos que todos los días llega a su casa y deja las llaves en el mismo sitio. Pero si algo lo interrumpe —el teléfono está sonando cuando abre la puerta—, el cerebro pone su atención en esa nueva tarea. El piloto automático se desconecta, usted deja las llaves en algún lado distinto del usual y más tarde tiene que buscarlas.

 

2. RECORDAR EL PASADO

La capacidad de activar recuerdos de acontecimientos pasados disminuye con la edad. El reconocimiento sigue siendo intenso, pero el recuerdo se debilita. Esta es una distinción sutil, pero importante. Recordar es la capacidad de activar un recuerdo por el solo hecho de pensar en él. El reconocimiento es la capacidad de recordar cuando nos dan una pista. Por ejemplo, si se le pidiera que nombrara todos los lugares a los que ha viajado alguna vez, la lista quizá quedaría incompleta. Pero si se le preguntara si alguna vez ha estado en Egipto, usted sin duda podría responder por sí o por no. Si quiere recordar sin ayuda, necesita darse pistas. Esa es una razón por la que la gente compra souvenirs: para que les recuerden un viaje. En cuanto a la vida cotidiana, podemos usar la imaginación.

 

3. “RECORDAR” EL FUTURO

El más fastidioso de los problemas de memoria involucra a la memoria prospectiva: recordar algo que no ha ocurrido, como una cita o un aniversario. Cuando este tipo de memoria falla, podemos olvidarnos de tomar la medicación, de comprar leche o de devolver un DVD a tiempo. El doctor Mark McDaniel, de la Universidad de Washington en Saint Louis, que es un destacado experto en memoria prospectiva, la llama “acordarse de recordar”. En lo que respecta al cerebro, estos recuerdos son mucho más difíciles de activar que otros. Eso se debe al espacio de tiempo que transcurre entre tener la intención de hacer algo y hacerlo en verdad. Además, no puede mirar una postal para que le “recuerde” algo que todavía no ocurrió. Sin embargo, ¡puede escribirse una nota! Aunque todo el mundo tiene fallas en la memoria prospectiva, se ha demostrado que estos tipos de olvidos tienden a ser más comunes a medida que envejecemos. Pero la edad no es el único factor determinante. Se ha comprobado que el estrés, la falta de sueño y los efectos secundarios de algunos medicamentos influyen en el factor olvido. 

4. ESTABLECER RUTINAS

Tal vez, este plan no seduzca al bohemio espontáneo que hay en usted, pero es más fácil encontrar las cosas si siempre las pone en el mismo lugar. Pegue un gancho magnético sobre la heladera para colgar las llaves y designe un cajón o una carpeta para las facturas impagas, por ejemplo. Como último recurso, ponga una caja en los ambientes que más usa y destínela como espacio de guardado multipropósito para aquellas cosas que suele perder.

 

5. DECIRLO EN VOZ ALTA

Si debe poner un objeto en un lugar inusual, diga lo que está haciendo en voz alta: “Estoy poniendo mis anteojos de sol sobre la mesa que está al lado de la puerta”. Todos los canales sensoriales crean sus propios vínculos neurales con la información. Al dejar que sus oídos registren la información, aumenta sus posibilidades de recordarlo más tarde.


6. APROVECHAR LAS NOTAS ADHESIVAS

Esas notas pegajosas han salvado carreras y evitaron luchas sin cuartel en muchas familias. Tenga un bloc de notas en cada habitación y pegue un recordatorio donde sea probable que lo vea. ¿Teme olvidar un libro camino al trabajo? Pegue la nota en la ventanilla del auto o del lado de adentro de la puerta de entrada. ¿Está preocupado porque se olvidará de llamar a un amigo? Pegue una nota sobre el teléfono y otra en un sitio en el que quizá repare durante el día, como sobre el televisor o el teclado de la computadora.

 

7. DEJAR QUE LA TECNOLOGÍA RECUERDE POR USTED

Los teléfonos celulares y otros asistentes personales digitales tienen calendarios que puede programar para que le recuerden lo que tiene que hacer. Algunos programas de computadora incluyen una función que le permite crear una nota en la computadora y enviarla al celular. Cuando aprenda a usar estos sistemas, se preguntará cómo hizo para arreglárselas sin ellos. Y sí, puede aprender a usarlos. Los investigadores les han enseñado a personas con significativos problemas de memoria (daños cerebrales y Alzheimer de leve a moderado) a usar estos aparatos. Solo asegúrese de tener una copia de respaldo, como un calendario de pared, una agenda o un disco duro externo.

 

8. USAR LISTAS DE VERIFICACIÓN

La gente hace listas por una razón: funcionan. Marque cada tarea por hacer una vez que la haya realizado. ¿La ventaja? Si su lista tiene varios puntos, es probable que se remita a ella una y otra vez, lo que refuerza cada vez su recuerdo de las tareas que figuran allí.


9. COLOCAR UN RECORDATORIO VISUAL

Si necesita acordarse de llevar el paraguas, cuélguelo en la manija de la puerta. Algunas personas han tenido éxito con recordatorios tradicionales, como un pedazo de hilo atado alrededor de un dedo o cambiar un anillo de una mano a la otra. La visión de esos objetos puede traerle a la memoria que tiene que recordar algo, y eso puede ser suficiente. Los recordatorios visuales pueden ayudarlo a cumplir sus objetivos. Por ejemplo, si decide comenzar una dieta sana, ponga la avena sobre la mesa la noche anterior. Use indicadores imaginarios. A veces, colocar indicadores visuales es imposible. Si va a un museo y tiene que dejar el paraguas, ¿cómo puede acordarse de llevárselo una vez que se retira? Usando la imaginación. El doctor McDaniel sugiere este consejo: cuando se dé cuenta por primera vez de que necesitará usar la memoria prospectiva, busque puntos de referencia físicos para estimular su memoria. Las puertas son un buen ejemplo, pero puede ser una estatua u otro artefacto permanente. Luego, imagine el artículo junto con el punto de referencia. En el ejemplo del museo, puede imaginar un paraguas abierto que bloquea la puerta de entrada. En algunos estudios, estos indicadores imaginarios resultaron ser tan efectivos como los indicadores externos. Es esencial mencionar que los indicadores imaginarios funcionan mejor cuando se encuentra en un lugar o una situación desconocida y, por lo tanto, es menos probable que esté en piloto automático. Hágalo ahora, no más tarde. Aunque esto no funcione en todas las situaciones, la mejor forma de acordarse de hacer algo es hacerlo mientras está pensando en ello. En lugar de ordenarse a uno mismo acordarse de realizar una llamada, hágalo de inmediato. A menudo, dejar las cosas para más tarde es lo que nos hace olvidar. 

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