¿Existen técnicas para conservar los recuerdos por más tiempo? ¿Existen técnicas para conservar los recuerdos por más tiempo?

Como todo órgano, la memoria, si no se usa, se atrofia. Aprenda cómo funciona el almacenamiento de recuerdos y cómo hacer para preservarlos.

El almacenamiento de la memoria a veces parece que fuera algún tipo de depósito cerebral a la espera de ser llenado; incluso usamos la metáfora de un archivador de memoria cuando describimos la capacidad del cerebro para conservar la información de largo plazo. Todavía no existe tal tipo de archivador o depósito. Los neurólogos investigaron durante décadas sin hallarlo. Entonces, ¿dónde viven los recuerdos exactamente y cómo llegan allí? Y lo que es aún más importante, ¿cómo nos aseguramos de mantenerlos en ese lugar? 

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La ciencia sugiere ahora que los recuerdos de largo plazo no se almacenan en un solo lugar, sino en una amplia red de caminos de neuronas. Cada recuerdo comienza como una “chispa” en el cerebro que se enciende cuando recibimos el aporte de nuestros sentidos. Esta chispa se convierte en una señal eléctrica al viajar de neurona a neurona. Cada recuerdo forja un camino único entre los miles de millones de neuronas en el cerebro, como si abriera un nuevo camino a través de un denso bosque. Mientras la información pasa de una neurona a la siguiente, salta a través de espacios llamados “sinapsis”, con ayuda de neurotransmisores, como la serotonina y la dopamina. Estos son vitales para la memoria; y, por desgracia, producimos menos al envejecer. Pero si seguimos desafiando a nuestros cerebros para que aprendan nuevas habilidades e información, podemos crear cada vez más dendritas, que ayudan a mantener nuestros cerebros jóvenes y activos. Si trabaja arduamente o durante un largo tiempo en un tipo de memoria, su cerebro crecerá y se adaptará de otras maneras también. En un asombroso estudio del año 2000, se examinaron mediante imágenes de resonancia magnética los cerebros de taxistas de Londres, que pasaban toda su vida conduciendo por uno de los sistemas de calles más extensos y convulsionados del mundo. Se descubrió que los taxistas tenían hipocampos excepcionalmente grandes. Esta área del cerebro cumple un papel relevante en la formación de la memoria; en particular, de la memoria espacial.

CÓMO LOGRAR QUE PERDUREN


Algunos recuerdos tienden a fijarse naturalmente mejor que otros, pero uno puede ayudar a que cualquier recuerdo perdure si sigue estos dos pasos:

 

1. Prestar atención: el primer paso para recordar algo es prestarle atención. Si no se enfoca en la información que quiere captar, esta puede pasar de largo frente a usted. ¿No puede recordar el nombre de alguien que le acaban de presentar? Tal vez no le estaba prestando suficiente atención activa al nombre (quizás estaba concentrado en sonreír y parecer amistoso). La gente que es buena para recordar nombres, a menudo repetirá el nombre de la persona en voz alta. Si conoce a alguien que se llama John Robinson, por ejemplo, tal vez dirá: “Gusto en conocerte, John”. Y en silencio puede estar haciendo una asociación: “John es de Suiza: como los chocolates”. Al repetir esto y hacer luego un esfuerzo para lograr una rima, una referencia o una asociación, se crea un camino de neuronas —una vía de la memoria— en el cerebro para el nombre, de modo que no desaparezca sin dejar rastro.

 

2. Practicar y repetir: la consolidación es el proceso de hacer que una vía celular nerviosa sea más permanente. Cada vez que uno revisa o repasa un hecho, cada vez que lo repite, la vía se hace un poco más fuerte. Esto es lo que solemos considerar como aprendizaje. La probabilidad de consolidar cualquier hecho o recuerdo particular depende de un número de factores que incluyen lo que uno quiere aprender (si es un hecho o una habilidad), su actual base de conocimientos, su estado emocional y qué tan bien se cuida uno mismo. El trabajo de consolidación es más sencillo si uno ya tiene un entorno que se relaciona con aquello que está tratando de aprender, así como es más fácil rastrear una factura o un formulario de impuestos importante si se dispone de un archivador para este tipo de información, que si uno arroja el papel sobre el escritorio y promete recordar su ubicación más adelante. Los jugadores de ajedrez sin experiencia que miran las piezas en el tablero, por ejemplo, encontrarán muy difícil recordar dónde habían sido ubicadas todas las piezas. Pero los campeones pueden recordar la ubicación de las piezas con bastante facilidad porque están muy familiarizados con el juego. En lugar de solo ver las piezas individuales dispuestas al azar, ven los desafíos estratégicos ilustrados por la disposición del tablero y eso pone la información en contexto, lo que les permite recordar mejor.

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