¿Invirtió dinero en unos lindos muebles y quiere que conserven su estado? Aprenda a cuidarlos como corresponde.

Empiece por sacar el polvo

Quite el polvo de los muebles de madera periódicamente. Podrá utilizar telas de algodón, servilletas viejas y toallas. Al lustrar el mueble, pulirá la superficie y no la madera en sí. Seleccione un producto apropiado para cada superficie; encontrará la información en la etiqueta del mismo.

Siga con el lustre

Si emplea un lustrador líquido, manténgalo para cada uso ya que de otra manera podría opacar el acabado. Si la terminación posee una capa de aceite, éste penetrará la madera y por lo tanto sólo requerirá un lustrador sobre la base de aceite. Si no está seguro de qué tipo de acabado posee su mobiliario, aplique unas cuantas gotas de aceite de linaza cocido (disponible en tiendas de artículos de limpieza) sobre la madera y frote con suavidad. Si lo absorbe, la terminación es aceitosa; si se forman gotas, la madera posee una capa de barniz, laca o poliuretano.

 Un acabado más resistente crea una película protectora. Para descubrir qué tipo de terminación tienen sus muebles, vierta una gota  de acetona (como la que contienen ciertos quitaesmaltes) en algún lugar no visible. El poliuretano no resultará dañado, pero los esmaltes, barnices y laca se disolverán. Si la superficie es laqueada, perderá brillo o se dañará. Consulte la información referente al mueble para verificar el tipo de acabado o si tolera productos para superficies múltiples.

Aplicar un lustrador en reiteradas ocasiones podría opacar la madera. Para eliminar los excesos y devolver el brillo original, utilice un limpiador para maderas y no un removedor. Este tipo de productos contiene una suave combinación de solvente y aceite que ayuda a quitar la suciedad. Adquiéralo en una tienda o prepárelo usted mismo mezclando dos partes de aceite vegetal (oliva o limón) con una parte de vinagre o limón. Aplíquelo con un paño suave.

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Luego quite las marcas

Limpie las marcas, en especial las de sustancias ácidas (gaseosas o jugos de fruta) o alcohólicas. Friegue con un trapo limpio y seco o ligeramente humedecido. En el caso de manchas pegajosas o ya secas, emplee agua y jabón con cuidado de no mojar demasiado la madera. Prosiga con un trapo húmedo y luego seque con otro, respetando el veteado de la madera. Los limpiadores con base de aceite vegetal disuelven la grasa y suciedad acumulada sin dañar la superficie. Aplique con un paño limpio y reitere el procedimiento si fuera necesario. Una vez limpia, enjuague con un trapo húmedo y seque.

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