Examine toda su casa como un detective: llegó el momento de deshacerse de los carbohidratos que perjudican su salud.

Es momento de examinar los estantes, leer las listas de ingredientes y eliminar todos los carbohidratos malos de su casa para no tentarse con dar un paseo en la montaña rusa de la glucosa en sangre. El plan básico: si es blanco (pan blanco, arroz blanco, cualquier producto elaborado con harina blanca), no lo coma. Y la próxima vez que vaya al supermercado, aprovisiónese con lo que debería comer.

¿Listo para comenzar una alimentación saludable?

Si come pan blanco, es como si comiese azúcar pura, ya que el efecto sobre la glucosa es similar. Así que comencemos con la panera (o donde sea que guarde el pan). Lea la etiqueta de los ingredientes. ¿Qué aparece primero? Si no incluye la palabra “integral”, tendrá que remplazarlo, incluso si el frente del paquete hace que ese pan suene saludable mediante palabras sin sentido como “trigo” (un aviso: casi todos los panes, incluido el pan blanco, están elaborados con trigo). Sin la palabra “integral” detrás de “trigo”, se trata meramente de harina procesada a la cual pueden haberle agregado algún colorante marrón. ¿Pan multicereal? No importa cuántos tipos diferentes de cereales contenga el pan si ninguno de ello es integral. “Harina de trigo enriquecida” también suena muy prometedor, pero de nuevo es una treta: todas las harinas están enriquecidas como mínimo con ácido fólico, sustancia que ayuda a proteger contra los defectos congénitos. Los fabricantes suelen agregar algunos de los nutrientes que se perdieron durante el proceso, pero la fibra sigue faltando y, sin ella, ese pan se dirige hacia el territorio de los productos dulces de panadería. Incluso si el pan está elaborado con trigo integral, verifique dónde aparece el azúcar en la lista de ingredientes. Si es uno de los primeros cuatro ingredientes, el nivel es demasiado alto; significa que el producto contiene una cantidad importante de edulcorantes innecesarios. Una manera de terminar rebotando de aquí para allá entre esos dos sabores es que aparezcan en lugares inesperados, como en el pan. Es hora de volver a entrenar las papilas gustativas para apreciar la bondad de los granos en suestado natural

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CONSEJO:

  Compre pan de grano integral con la palabra “integral” en el primer ingrediente.

Busque que contenga al menos 3 gramos de fibra por porción.

Cuanto más áspera sea la textura, mejor, ya que eso indica que los mejores aspectos del pan se han conservado, aun el sabor. Incluso el trigo integral probablemente eleve más la glucosa cuando está molido fino que cuando es más grueso.

Si lee azúcar en cualquier forma entre los primeros cuatro ingredientes, no lo compre.

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