Si bien los cambios más visibles se producen en la vista, el resto de los sentidos también sufre cambios con el paso del tiempo.

Es probable que notemos cambios en la visión a lo largo de los años: la mayoría de nosotros, por ejemplo, necesitamos lentes para leer cuando llegamos a los 60 años. Los otros sentidos también disminuyen con la edad, pero a menudo los cambios pueden ser tan graduales que las personas aprenden a convivir con ellos. Y eso es una vergüenza porque hay muchas formas de prevenir los problemas o compensar los cambios relacionados con la edad, tanto realizándose los chequeos de salud esenciales, como con simples modificaciones del estilo de vida. A medida que envejecemos, los órganos de los sentidos sufren cambios físicos y experimentamos un aumento general de nuestro “umbral sensorial”. Necesitamos más estimulación sensorial para que el cuerpo perciba una sensación.

Aquí ofrecemos una guía, sentido por sentido, de lo que puede esperarse en la edad avanzada.

1. TACTO

Podemos volvernos menos sensibles, o tener una percepción cambiada del dolor, la temperatura, la vibración y la presión. La piel se afina, y esto nos puede volver más o menos sensibles al tacto. Todavía se debate si estos cambios se deben al paso de los años o a condiciones que son más comunes durante la edad avanzada. La mayor lentitud de la circulación sanguínea puede influir, así como la deficiencia de vitamina B.

2. VISTA

Los cambios relacionados con la visión (presbicia) se deben al endurecimiento y engrosamiento de las lentes del ojo, que también pueden adquirir una coloración amarilla. Existe asimismo una pérdida de células nerviosas y cambios en la forma en que la pupila reacciona a la luz. La mayoría de las personas encuentra difícil enfocar las letras pequeñas de los menús y los libros, o ver en la penumbra. Los colores aparecen menos brillantes, y nos podemos volver más sensibles al resplandor, especialmente al conducir de noche. 

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3. OÍDO

La pérdida de la audición relacionada con la edad (presbiacusia) afecta a más de un tercio de los adultos entre 65 y 75 años, y hasta la mitad de los que tienen más de 75. Podemos tener dificultad para entender lo que dicen otras personas, en especial en lugares ruidosos. Los sonidos muy agudos resultan más difíciles de descifrar y, a veces, incluso puede ser imposible oírlos.

4. GUSTO

A medida que envejecemos, nuestro sentido del gusto se debilita. Esto se debe en parte a una declinación en el número y masa de las papilas gustativas, pero sobre todo a la disminución del sentido del olfato.

5. OLFATO

Muchas personas encuentran que su sentido del olfato es menos agudo después de los 70 años. Los expertos aún debaten si esto se debe a la edad, una enfermedad o factores controlables del estilo de vida, como el tabaquismo.

Es posible equilibrar esta declinación natural usando los sentidos en forma más consciente. Prestar atención a los olores, sabores, sonidos, sensaciones táctiles y experiencias visuales nos permite apreciar los placeres más sutiles de la vida. Y agudizar la conciencia puede, a su vez, aumentar y refinar los sentidos.

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