No solo son antiestéticas, las várices también son dolorosas y pueden traer complicaciones. La buena noticia: pueden combatirse con remedios naturales.

Las várices son más que un problema estético: esas venas azules y retorcidas, apenas debajo de la superficie de la piel, pueden latir con fuerza, doler, picar y hasta causar coágulos de sangre y retención de líquidos. Ocasionalmente, puede haber una ruptura, lo que provoca el sangrado interno que deja una coloración oscura; también se pueden formar úlceras. El médico cuenta con decenas de tratamientos, incluso la cirugía; pero antes, pruebe con estos remedios caseros.

Cambios en el estilo de vida para combatir las várices

Nuestras curaciones con elementos de la alacena funcionan, pero comience por estos ajustes básicos al estilo de vida:

• Si tiene várices o antecedentes familiares, evite estar mucho tiempo de pie. Si debe hacerlo, asegúrese de tomar descansos frecuentes para sentarse y elevar las piernas.

• Realice 30 minutos de ejercicios aeróbicos a diario. La caminata es lo mejor; cada vez que se contraen los músculos de las piernas se produce el retorno de la sangre al corazón.

• Durante el día, camine periódicamente para facilitar la circulación de la sangre.

• Mientras esté de pie, póngase en puntas de pie y vuelva a bajar los talones. Practique este ejercicio para las pantorrillas durante 10 minutos, varias veces por día, para drenar los vasos sanguíneos de la pierna y forzar la circulación de la sangre hacia arriba.

• No cruce las piernas. Eso aumenta la presión en las venas y evita que la sangre retorne al corazón.

Remedios caseros para aliviar las várices

1. Tenga un estante lleno de fibras. Concentre las legumbres en lata, la avena, el salvado y otros cereales ricos en fibra en un solo anaquel de la alacena, y coma varias porciones todos los días. La fibra ayudará a evitar el estreñimiento; el esfuerzo que se asocia con ésta puede entorpecer la circulación sanguínea y cargar a las venas con mucha presión.

2. Pruebe este secreto refrescante. Los taninos astringentes que contiene el hamamelis pueden aliviar temporariamente el dolor de las várices. Ésta es la mejor manera de usarlo: refrigere el agua de hamamelis para obtener mayor alivio. Moje un repasador limpio o un trozo de tela de trama abierta en el líquido frío. Recuéstese con las piernas levantadas, y envuelva la zona afectada con la tela húmeda. Déjela aplicada hasta que la tela se seque. Repita con la frecuencia necesaria.

3. Una colación de frutos del bosque deshidratados. Una sustancia antioxidante presente en los arándanos azules, frutillas y arándanos rojos parece tener propiedades antiangiogénicas, es decir, que previenen el crecimiento de los vasos sanguíneos. Esta cualidad es de vital importancia para combatir el cáncer: si se priva al tumor de desarrollar su propio suministro de sangre, eso lo hará desaparecer. También podría ayudar a prevenir las várices, según un estudio del Centro Médico de la Universidad de Creighton, que se centró en un producto que contenía extractos de esas frutas.

4. Romero para condimentar y para beber. Esta sabrosa hierba contiene un compuesto que fortalece los capilares sanguíneos. De hecho, esa sustancia, llamada diosmina, se utiliza en su forma sintética en los remedios que se recetan para las várices, las hemorroides (que son várices en la región anal) y la insuficiencia venosa crónica, una dolencia que se caracteriza porque las venas de las piernas tienen dificultades para bombear la sangre de regreso al corazón. Para usar este producto natural, agregue romero seco o fresco a las comidas, con la mayor frecuencia posible; es particularmente gustoso en los platos con pollo, cordero y legumbres. Los beneficios del romero para la salud venosa también se pueden conseguir con un té. Añada una cucharadita de romero seco a 1 taza de agua hirviendo. Tape y deje reposar de 15 a 20 minutos; beba dos tazas por día. No tome té de romero si está emarazada

Tratamiento con vinagre. Este remedio popular requiere tiempo y paciencia. Por la mañana y por la noche, envuelva las piernas con una tela remojada en vinagre de manzana. Levante las piernas y descanse 30 minutos. Continúe el tratamiento con regularidad durante seis semanas. Algunos curanderos recomiendan también beber un vaso de agua al que se le habrá añadido una o dos cucharaditas de vinagre de manzana, al final de cada sesión.

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